Red Mexicana de Ecoturismo


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Ecologica - El Medio Ambiente Fronterizo
La Relacion Hombre-Medio-Tecnologia en la Frontera Norte
por Margarita Nolasco

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Al norte, México colinda con los Estados Unidos de América. Se trata de una extensa frontera de 3,181 kilómetros de largo que va, de este a oeste, del Golfo de México al Océano Pacífico. En la parte mexicana 40 municipios pertenencientes a 6 entidades federativas forman la región fronteriza. Suelo, clima, fauna y flora son los elementos que tradicionalmente se han considerado para la conformación de los ecosistemas, pero cuando se trata de ecología humana al medio ambiente físico se agregan el hombre y la tecnología. En efecto, hay una relación estructural entre el hombre, el medio y la tecnología, de tal manera que existe una intermediación y una interdeterminación funcional entre ellos.

En general, la frontera norte es una región desértica y semidesértica, con algunos bosques en las partes altas. Pueden identificarse 11 ecosistemas naturales, que permiten distintos aprovechamientos, de acuerdo al medio, a la tecnología aplicada y a la cuantía de la población asentada en cada uno. Las modificaciones al medio por la intervención humana pueden ser, y de hecho lo son, totales e irreversibles, tal es el caso de las ciudades, un ecosistema creado por el hombre. En el otro extremo, en cambio, las alteraciones son menores y el ecosistema puede considerarse como natural. En esta ocasión se presentan tres casos de relación del hombre con el medio, uno citadino, la ciudad de Tijuana, B. C., otro agrícola, y finalmente, el caso del fronterizo Río Bravo, pero cada uno tratado en el contexto del ecosistema natural en el que están ubicados.

En la Planicie costera norcaliforniana se ubican las ciudades de Tijuana y Ensenada, además de un complejo agrícola con cultivos comerciales, tanto anuales como de plantación. Se trata de una zona semidesértica, con dunas costeras y diversos tipos de matorral. Con riego es posible tener cultivos anuales y de plantación. Tijuana, en el extremo noroeste de la región, es una de las dos grandes urbes fronterizas (la otra es Ciudad Juárez), con industria maquiladora, turismo por horas, próspero comercio y, sobre todo, centro importante de paso de trabajadores mexicanos (con y sin la documentación migratoria reglamentaria) hacia los Estados Unidos. Ensenada, más al sur, sobre la costa, por su lado, es un puerto pesquero de regular importancia. Hacia el este del municipio de Ensenada, en el Valle de San Quintín, se ha desarrollado una extensa región agrícola con cultivos que requieren y atraen cuantiosa mano de obra en ciertas temporadas del ciclo productivo.

En la actualidad, esta región constituye uno de los principales focos de atracción de migración a nivel nacional, migración que llega tanto a quedarse como de paso hacia los Estados Unidos. El trabajo en la maquila, el peonaje agrícola, la posibilidad de empleos urbanos formales e informales en el comercio, el turismo, la construcción, los servicios, etc. es en sí mismo un importante atractivo, pero si le agregamos la posibilidad de pasar al ìotro ladoî y encontrar allá empleo o posibilidad de seguir tierra adentro hacia otras partes de Estados Unidos, puede entenderse la especial aglomeración urbana que se da, sobre todo en Tijuana. Ahí esperan los que quieren pasar al otro lado, los que son una y otra vez regresados por la policía migratoria norteamericana, y los que llegan para quedarse, atraidos por las mayores oportunidades de empleo y mejores condiciones de vida material que ofrece esta ciudad, gracias a la posibilidad fronteriza de obtener bienes materiales norteamericanos más baratos, tanto porque evaden el pago de impuestos migratorios como porque los consiguen defectuosos (de ìsegundaî) o de medio uso.

Tijuana

Tijuana, como ciudad, ha crecido de manera anárquica, sobre una superficie que cuenta con pocos espacios llanos, surcada por barrancas y cañadas y con frecuentes lomerios. Contínuamente se proponen nuevos planos reguladores que pocas veces pueden cumplirse, debido a la contínua inmigración y al asentamiento masivo de los recién llegados en aquellos espacios libres, casi sin valor comercial, accesibles a ellos, como son cañadas, barrancas, lomerios, etc. Otros inmigrantes, pocos en relación a los anteriores, junto con los nativos tijuanenses, ocupan en cambio espacios planeados, urbanizados, con todos los servicios, en casas construidas frecuentemente con gran lujo, tanto cerca del centro tradicional de Tijuana, en la urbanización Río Tijuana, como en la zona costera. El contraste entre la ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres es notable.

El grueso de los inmigrantes a su llegada no encuentra espacio urbanizado accesible, por lo que tienen que ocupar aquéllos otros sin servicios, ni comunicaciones, poco aptos para la vida citadina. Crean asentamientos espontáneos en terrenos cuya tenecia es legalmente dudosa, con casas de material perecedero precariamente sostenidas en las laderas, con fecalismo al aire libre y drenaje a cielo abierto. El abasto de agua se hace a partir de almacenar ésta en tambos y acarreada en carros-pipas. No hay sistema de recolección de basura. Las calles son de tierra apisonada. Casi la tercera parte de la población de Tijuana vive en estas condiciones.

A principios de esta década, el gobierno del Estado inició acciones para regularizar la tenencia de la tierra en algunos asentamientos precarios similares a los anteriores, llevarles agua entubada, drenaje, servicio de eléctricidad y pavimentar las calles, por lo que otro tercio de la población ha visto sus antiguos asentamientos precarios más o menos urbanizados.

Las zonas industriales, de almacenamiento y de paso de mercancias no siempre están claramente delimitadas, lo que hace más caótica la traza urbana, y si a esto agregamos la configuración del terreno ya mencionada (barrancas, lomeríos, cañadas y pocos planos) y la no existencia de una rada marina natural, junto a playas de dunas volantes, se explica lo difícil y anárquico de la vialidad. Algunas partes están cruzadas por amplias avenidas que comunican rápidamente partes extremas de la ciudad, pero hay zonas a las que es difícil llegar, o cuya accesibilidad se logra después de haber tenido que dar varias vueltas, lo que implica un largo recorrido para distancias cortas.

Las industrias y los automotores utilizan combustibles fósiles (gasolinas), lo que causa la emisión de óxidos de azufre, que son contaminantes atmosféricos primarios. Además, no hay drenaje especial para la industria, por lo que las aguas servidas domésticas, industriales y hasta las agrícolas se juntan y son difíciles y caras de tratar para su reuso. Son aguas anóxicas, además de fosfatadas, y por efecto del uso de detergentes tensioactivos, con perborato de sodio, por lo que pueden llegar a contaminar el suelo cuando son reutilizadas para riego, aun cuando sea de parques y jardines, los que, por otra parte, son casi inexistentes en Tijuana.

 

El Valle de San Quintín

En este mismo ecosistema se encuentra el Valle de San Quintín, en Ensenada. Se trata, como ya se indicó, de una importante zona agrícola que atrae trabajadores temporales para el peonaje agrícola. Estos inmigrantes estacionales son alojados en galeras o se les proporciona algun espacio para que ahí construyan casas de material perecedero. Los servicios son precarios: pocos hidrantes para muchas viviendas, casi sin drenaje, con servicio eléctrico deficitario, etc. El agua que les llega no tiene los parámetros de potabilidad adecuados, sino que viene con coliformes fecales. Además, en los cultivos se utilizan agroquímicos, con nitrógeno amoniacal y fósforo, al menos. Los residuos de estos agroquímicos acarreados por el agua, se unen a las aguas negras domésticas de todas partes, llenas de coliformes fecales y de restos de detergentes, y son arrastradas hacia el mar, con los efectos contaminantes consiguientes.

 

Crecimiento demografico

Se trata de una región que al menos para los ultimos 25 años ha mostrado un crecimiento demográfico acelerado. En 1970 tenía 456 mil habitantes (340,583 Tijuana y 115,423 Ensenada), en 1990 ya eran más del millón de personas (742,686 Tijuana y 260,905 Ensenada), para 1995 casi sumaban 1.3 millones (985,758 Tijuana y 309,955 para Ensenada) y para el año 2000 tal vez lleguen al millón y medio de habitantes. La tasa de crecimiento promedio ha sido casi del 5% anual, lo que implica un crecimiento debido a la migración, ya que, en esta misma etapa, la tasa de crecimiento natural promedio de estos 25 años ha sido del 2.3% anual.

Tal como se ha indicado, la zona es un muy importante polo de atracción de la migración. Llegan tanto directamente como siguiendo el ciclo de migración golondrina de la costa occidental del país. Estos ultimos usualmente se siguen hasta el Valle de San Quintín, donde permanecen de dos a tres meses trabajando en el peonaje agrícola. Son en su mayoría indígenas y prefieren no pasarse al mítico ìotro ladoî, aun cuando algunos lo hacen. Otros llegan directamente a Tijuana con la intención de pasarse al otro lado. Casi de inmediato intentan el primer cruce, pero más de dos tercios son regresados el mismo día o al día siguiente, lo cual no desanima a nadie, ya que una y otra vez se pasan hasta que logran quedarse algun tiempo trabajando allá, sea en California, sea más al norte, hasta Chicago o Nueva York.

Las nuevas leyes migratorias norteamericanas establecen barreras más severas al paso de los braceros mexicanos que no cubren los requisitos migratorios legales (indocumentados) y, además, evitan que éstos tengan cualquier tipo de servicios allá, lo que supuestamente debería desalentarlos. Por otro lado, establecen multas a los patrones que los contraten. Todo esto ha tenido distintas repercusiones para los indocumentados mexicanos, por un lado, ahora les ofrecen menos salario allá, aun cuando siga siendo superior a lo que podrían ganar en México si tuvieran empleo aquí. Por ejemplo, los ofrecen de 3.5 a 4 dólares por hora de trabajo, lo que es muy bajo para allá, ya que la hora de trabajo agrícola se paga de 5 a 5.5 dólares a los norteamericanos y a los trabajadores sin problemas migratorios. De cualquier manera, 3.5 a 4 dólares por hora significan de 28 a 32 pesos, lo que aquí difícilmente obtendrían en todo un día de trabajo y con el sueldo mínimo legal de 26 pesos diarios. En una semana pueden ganar lo que aquí obtendrían en dos meses (4 dólares por 48 horas, dan 192 dólares, que en pesos mexicanos son 1,536). Si gastan la mitad en su mantenimiento, aun les queda en una semana lo que podrían ganar aquí en un mes. Por otro lado, las nuevas leyes migratorias norteamericanas han auspiciado violencia contra los mexicanos y los norteamericanos de origen mexicano o hasta latino. Las agresiones a los indocumentados que cruzan la línea son contínuas y graves, tanto de parte de la policía migratoria norteamericana como de los llamados ìvigilantesî (civiles que deciden por sí mismos garantizar la inviolabilidad de su frontera). En ambos casos, las agresiones suelen llegar al salvajismo y a la brutalidad y rayar con frecuencia en el sadismo, todo lo cual sólo refleja el espíritu racista norteamericano.

De cualquier manera, entre los inmigrantes que llegan para quedarse permanentemente en la frontera norte, los que sólo esperan pasar unos meses en el peonaje agrícola, y los que ìestán de pasoî en espera de poder cruzar al ìotro ladoî, la suma real de los que físicamente están en Tijuana o en Ensenada es mayor, y los problemas sobre el medio se hacen más difíciles de controlar. Por ejemplo øcómo es posible calcular servicios y espacios urbanos y en campamentos de peones agrícolas, si se trata de una población cuya cuantía varía contínuamente, no es estable y además, es de bajo poder adquisitivo?, y todo esto, sin grandes recursos municipales. A la contaminación urbana y agrícola hay que agregar el deterioro del medio, y sobre todo, los problemas humanos que conlleva la pobreza en estas condiciones.

Como es de suponerse, las condiciones de este primer ecosistema analizado someramente se repiten en muchos otros de los fronterizos y además, con sus propias peculiaridades. Por ejemplo, en el ecosistema de las Estribaciones norteñas de la Sierra Madre Occidental, hay que agregar los problemas de la explotación y la contaminación mineras, o en la del Desierto Subtropical Alto Chihuahuense, la mayor contaminación industrial en Ciudad Juárez, o en la Sabana Tamaulipeca Seca, la de Nuevo Laredo, cuyos estragos se han resentido incluso en la población infantil (caso de niños descerebrados).

 

El Rio Bravo

Otro hecho fronterizo que vale la pena analizar es el problema ecológico del Río Bravo, que abarca 5 de los 11 ecosistemas fronterizos (Desierto subtropical alto chihuahuense, Desierto chihuahuense, Serranías bajas coahuilenses, Sabana tamaulipeca seca y Sabana Tamaulipeca Baja). Analizar las aguas de este río permite ver no sólo los problemas fluviales, sino básicamente los agrícolas, los industriales y los de las aguas negras domésticas.

Para este análisis se cuenta con información proveniente de 50 estaciones de monitoreo del agua de la Comisión Nacional del Agua, de 1975 a 1992. La información fue recabada y estandarizada por el Ing. Miguel Angel Flores del Centro de Ecología y Desarrollo, A.C. La cuantía de la información acumulada a lo largo del lapso analizado sí proporciona información suficiente como para tener una imagen de ciertos aspectos de la calidad del agua del Río Bravo, desde la perspectiva del lado mexicano, imagen que permite estudiar el comportamiento de ciertas substancias y calidades del agua y sus efectos sobre el medio y sobre el hombre.

Con la información recaba es posible analizar ciertos fenómenos. Sin embargo, hay que hacer notar la grave omisión o la falta de decisión política de recabar sistemáticamente información sobre otras substancias, como las relacionadas con los agroquímicos. Por ejemplo, los herbicidas y defoliantes, cuyo uso y exceso pueden contaminar el suelo y su arrastre contaminar los cuerpos de agua, como el Río Bravo mismo. Los herbicidas más usados en la región son los ácido dicloro o metil fenoxiacético (2.4-D, MCPA, MCPP), los dinitroortocreso (DNOC, CNBP), los derivados del ácido carbámico (ICB, CMU), etc. Los defoliantes más usados son los ácidos endoxohexahidroftálico (el conocido endothall), aminotriazole (ATA), ácido arsénico, diquat, paraquat, cloroacrilato de sodio, más los ésteres del 2.4-D, el ácido cacodílico y el picloram, algunos de éstos, por cierto, ya probados y usados en Vietnam. Además, hay más de 300 pesticidas y plaguicidas utilizados en casi 1,000 fórmulas distintas, pero todos a base de hidrocarburos clorados, clorofenoxiácidos, organofosfatos y carbonatos. Los primeros, entre los que se encuentra el famoso DDT, tal vez sean los más discutidos, ya que su persistencia en el ambiente es superior a 10 años Después de la Segunda Guerra Mundial se incrementó en el mundo el uso de fertilizantes, y en México, a partir de los sesenta, se inicia el uso intensivo de éstos, gracias a la gran disponibilidad nacional de fosfatos, nitrogenasas y potasios. El amonio (NH4) para los fertilizantes se obtiene de varias fuentes, entre ellas la urea [(NH2)2CO], y su uso intensivo conlleva problemas de corrosión óxida. El nitrógeno lixiviado puede concentrarse en acuíferos y tiende a acumularse. El agua para riego proviene de 5 fuentes en la frontera norte de México: aguas del tratado internacional (27.4%), aguas de ríos solo mexicanos (13.9%), pozos: particulares (32.1%) y de la SRAH (21.7%) y aguas negras metropolitanas (4.9%), lo que hace ver la importancia de medir el impacto de estos compuestos en el agua del Río Bravo. De ahí que habría que recomendar a las autoridades pertinentes tomar en consideración la gravedad de esta omisión.

El Río Bravo nace en los montes San Juan de las Montañas Rocallosas, al suroeste de Colorado, Estados Unidos; cruza Nuevo México y empieza a ser una frontera natural entre México y Estados Unidos cuando llega a El Paso, Texas, por el lado norteamericano, y a Ciudad Juárez, por el mexicano. A partir de este punto se desplaza con dirección este hasta desembocar en el Golfo de México. En total, pasa por 22 municipios mexicanos, pertenecientes a 4 estados. Por la parte mexicana, dos ríos importantes desembocan en el Bravo, el Conchos, en el cauce alto, y el San Juan en el Bajo y del lado norteamericano el Pecos. Desde su nacimiento a su desembocadura corre a lo largo de 3,034 Km. El aforo promedio del río es de 119.3 mt3 por segundo. Alimenta varios embalses, dos en el lado norteamericano (Elephant Butte Reservoir y Caballo Reservoir) y dos en su porción fronteriza (las presas internacionales de la Amistad y la Falcón)

De toda la información recabada, se decidió utilizar sólo los siguientes datos: Oxígeno disuelto, DBO (demanda biológica de oxígeno), DQO (demanda química de oxígeno), grasas y aceites, sólidos totales, turbidez, dureza total y coliformes fecales. Al no poder obtener series completas, se agrupó y promedió la información existente por trimestres, y sólo para aquellos años en que esto fue posible y arrojaba información que permitiera algun tipo de análisis. Además, la información se presenta agrupada en 6 puntos claves: Ciudad Juárez, Ojinaga, Acuña, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros. Se tomaron en promedio seis estaciones de monitoreo aledañas por punto, y las series cronológicas se se analizan por trimestres y anualmente, conforme la calidad de la información lo permitió.

1. O2 (Oxígeno Disuelto): En este parámetro se considera que a menor oxígeno disuelto proliferan los migroorganismos: bacterias, virus, hongos, protozoarios y algunos vegetales unicelulares, todos de comportamiento aerobio, o sea que para su supervivencia requieren del consumo de oxígeno, por lo tanto, a menos oxígeno más organismos de comportamiento aerobio.

En general, el oxígeno disuelto es bajo (menos de 10 mg/l o cuando mucho poco más de esto), pero se nota en Reynosa y en Matamoros una subida del oxígeno disuelto (1 trimestre 1980, a más de 25 mg/l, para el primer punto, y 4 trimestre de 1985, alrededor de 20 mg/l para el segundo), lo que implica en ambos casos una baja en la presencia de los microorganismos mencionados. Es interesante hacer notar que el resto de los parámetros analizados no mostro en estos trimestres ningun comportamiento distinto.

Como es obvio, si en el agua proliferan microorganismos, su calidad para el uso humano y para el riego es más que dudosa, aun cuando depende del tipo de microortanismos que se encuentren.

2. DBO5 (Demanda Biológica de Oxígeno, y 5, a cinco días de cultivo). Se supone la DBO como cero cuando la muestra está libre de microorganismos y materia orgánica demandante de oxígeno. A más elevada DBO, más organismos proliferan en esa agua. No existe norma porque se supone a la demanda como 0.

En Ciudad Juárez (1 trimestre de 1988), Ojinaga (4 trimestre de 1988 y 3 de 1990), Nuevo Laredo (3 y 4 trimestres de 1980) y Matamoros (3 trimestre de 1980, 4 de 1985 y 4 de 1989) hay alto DBO, lo que implica presencia de microorganismos en grandes cantidades.

3. DQO (Demanda química de oxígeno), se refiere a la cantidad de oxígeno que requieren las reacciones químicas de oxidación. Todo compuesto químico tiende a la oxidación natural, por lo tanto consumen oxígeno. A mayor DQO presencia de más compuestos químicos. El análisis de la DQO debe ser acompañado siempre por la cantidad de la DBO, para así saber si el agua contiene más contaminantes químicos u orgánicos o vice versa. Como en el caso anterior no existe norma, ya que el DQO debería ser 0.

Llama la atención el incremento del DQO en la cuenca baja del río, en Tamaulipas, a índices que van más allá de 150 y hasta casi los 200 (Nuevo Laredo, 2,3.4 trimestres de 1980 y 2 de 1992; Reynosa, 3 de 1980, y Nuevo Laredo, 3 de 1980 y todo 1985, por mencionar los puntos más altos). Al parecer este índice se incrementa conforme avanza hacia el mar el agua del río.

4. Grasas y Aceites. Se refiere a los compuestos derivados del petróleo que sólo son solubles en hexano y completamente insolubles en el agua. La norma de la OMS marca 1 ppm (1 parte por millón, esto es un miligramo por litro) de grasas y aceites, sin embargo, en México la norma es de 65 ppm.

En Ciudad Juárez en una ocasión al menos se triplica la norma nacional (4 trimestre de 1991) mientras que en Reynosa en dos ocasiones se cuadriplica (1 trimestre de 1988 y 4 de 1989) y en Matamoros en tres ocasiones se duplica o triplica dicha norma (3 y 4 trimestres de 1980 y 1 de 1985). Como es obvio, al menos en estas ocasiones, hubo fuertes descargas industriales en las aguas del Río Bravo.

En Acuña y Nuevo Laredo llama la atención que no haya información al respecto. En el área de Acuña existe una carboeléctrica, y en Nuevo Laredo la actividad industrial y fronteriza (sobre todo en transporte de carga) hacen suponer alta presencia de grasas y aceites.

Hay que señalar que al no ser solubles en agua estas grasas y aceites hacen difícil su biodegradación, por lo que probablemente tiendan a incrementarse conforme avanza el cauce del río hacia el mar.

5. Solidos. Es la suma de la materia sólida mezclada con la fuente de agua. Estos son: Solidos solubles totales, que son la suma de: Soludos solubles fermentables y Solidos solubles no fermentables y Solidos sedimentables totales, que son la suma de: Solidos sedimentables fermentables y Solidos sedimentables no fermentables. La fracción fermentable es la orgánica y la no fermentable la inorgánica. La norma de OMS marca un cota recomendable de 500 ppm y un máximo permisible de 1,500 ppm.

En Ciudad Juárez, Ojinaga, Reynosa y Matamoros con frecuencia se rebasa lo máximo permisible hasta más del doble (Juárez: en 7 ocasiones más de 2,000 ppm; Ojinaga, 3 ocasiones y en una de ellas se llega hasta casi 4,500; Reynosa, 9 ocasiones de 1,800 a casi 2,000 y Matamoros en 3 ocasiones de 2,000 a 3,000).

6. Turbiedad. Es el parámetro que indica la cantidad de luz blanca que deja pasar una muestra de 100 ml en un envace de cuarzo. Cada partícula sólida retiene, reflecta, refracta o difracta los haces de luz blanca que la atravieza. La norma, segun la OMS, marca una cota normal de 5 utn (unidades de turbidez normal), y una máxima de 15 utn (Gráficas 7 a 12).

Si se consideran estas normas, llama la atención la alta turbidez del agua del Río Bravo, sobre todo en Cd Juárez, Ojinaga y Reynosa (va de 50 a 350 utn).

7. Dureza total. Es la cantidad de aniones (moléculas de carga eléctrica negativa) principalmente carbonatos (CO3- ), fluoruros (F- ) y cloruros (Cl- ) existentes, medidos en mg/l. Mientras más alta sea la concentración de éstos, más alta es la dureza. Hay que señalar que el agua dura es incrustante y no apta el uso humano en general: no hace espuma con el jabón -lo corta-, presenta saturación rápida cuando se utiliza como disolvente, por ejemplo. La norma de la OMS recomienda 100 ppm de dureza y un límite máximo permisible de 500 ppm.

En general las aguas del Río Bravo están dentro de lo permisible o algo más alto, entre 600 y 700 ppm, como en 4 ocasiones en Juárez y un par de veces en Ojinaga. Sin embargo, en Reynosa sube de manera exagerada en un trimestre (3 de 1988 en que casi llega a las 3,000 ppm) y en Matamoros con alguna frecuencia excede lo permisible (en 6 ocasiones casi llega a 800 ppm y en un trimestre, 1 de 1988, alcanza casi 1,200 ppm).

8. Coliformes fecales. Es el numero de microorganismos propios de la materia fecal que proliferan por una mala oxigenación de la fuente de agua. Se trata de diversos géneros de bacilos intestinales Gram negativos. La mayoría de estos microorganismos no precisan oxígeno. La presencia de estos coliformes hace peligroso el uso humano del agua, misma que es contaminada precisamente por ese uso humano. Aquí se encuentran microorganismos que producen disentería, colitis, diarreas y otras afecciones gastrointestinales. La OMS marca 0 como la cota recomendable y máxima.

Nuevamente llama la atención lo alto de este índice: en Juárez va de 500 mil a 4.5 millones de colonias de coliformes por 100 ml de agua; en Ojinaga se encuentra en un trimestre, pero en muy alta proporción (3 de 1992, con 40 millones de colonias), en Acuña tiende a aumentar en 1992 (2, 3 y 4 trimestres que pasan de los 8 millones de colonias) , en Nuevo Laredo en 4 ocasiones pasa del millón y llega hasta los 5 millones (2 y 3 trimestres de 1991 y 3 y 4 de 1992), en Reynosa en 3 ocasiones supera la cota anterior mencionada (2| y 3 de 1991 y 3 de 1992 en que llega casi a los 7 millones de colonias) y finalmente, en Matamoros en tres ocasiones al menos pasa del millón y llega hasta casi los 5 millones (1 y 2 trimestres de 1991 y 3 de 1992). Obviamente el agua del Río Bravo recibe descargas de aguas domésticas servidas (o aguas negras), y es a la vez una fuente significativa de contaminación al respecto para la población. Estos índice evidencían en especial la falta de cloración del agua doméstica y de este cuerpo de agua específicamente.

Si hay evidencias como estas de descarga de aguas negras en el Río Bravo, otra omisión grave y significativa es el no medir lo relativo al desecho de jabones y fosfatos. En las ciudades fronterizas la población tiene la posibilidad de obtener más fácilmente (por baratos y abundantes dada la colindancia con Estados Unidos) detergentes domésticos de diverso tipo. Estos detergentes son tensioactivos con fosfatos y perborato de sodio. Por otro lado, al llegar los desechos domésticos de las aguas servidas al río, auspician la proliferación de algas, que crecen, mueren y se descomponen y en todo este proceso consumen gran cantidad de oxígeno (DBO), dejando un medio enrarecido, mortal para otras formas de vida acuática. Las aguas anóxicas además de fosfatadas (por fertilizantes y por detergentes) pueden llegar a contaminar el suelo cuando son utilizadas para el riego.

Las aguas del río Bravo son utilizadas para el riego, y muchas de las aguas negras urbanas tratadas también lo son, al menos las de las grandes ciudades fronterizas (Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Matamoros, etc.). De ahí que probablemente la contaminación por este aspecto y el deterioro al medio respectivo estén más extendidos de lo que aquí se supone.

Una de las tareas prioritarias de la gestión del medio es el uso racional y el cuidado del agua, sobre todo de aquella que de alguna manera pueda ser usada por el hombre. El agua del río Bravo es usada en México principalmente para riego, por lo que su uso racional y responsable comprende el cuidado de su calidad. Una estrategia a largo plazo para esto debe incluir el establecimiento de instituciones locales, estatales, nacionales e internacionales con infraestructura y personal suficiente para monitorear las aguas del Río Bravo desde el lado mexicano, informar de sus resultados a los organismos pertinentes y tomar las acciones preventivas o correctivas requeridas y en el momento adecuado. Solo así se podra hacer un uso responsable de un recurso vital para la vida humana: el agua, en este caso específico, la del Río Bravo; un uso que implique su adecuada utilización y preservación en el presente y sea responsable, por tanto, con las generaciones futuras.

 

Notas

 

4 pertenecen a Baja California: Tijuana, Tecate, Ensenada y Mexicali. 11 a Sonora: S. L. Río Colorado, Puerto Peñasco, P. Elias Calles, Caborca, Altar, Sáric, Nogales, Santa Cruz, Cananea, Naco y Agua Prieta. 7 en Chihuahua: Janos, Ascensión, Juárez, Praxedis G. Guerrero, Guadalupe Bravo, Ojinaga y Manuel Benavides. 7 en Coahuila: Ocampo, Acuña, Jiménez, Piedras Negras, Nava, Guerrero e Hidalgo. 1 en Nuevo León: Anáhuac, y 10 en Tamaulipas: Nuevo Laredo, Guerrero, Mier, Miguel Hidalgo, Camargo, G. Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y Matamoros.

Los ecosistemas son los siguientes: Planicie costera norcaliforniana, Sistema montañoso norcaliforniano, Desierto subtropical bajo, Desierto subtropical con humedad, Desierto subtropical alto sonorense, Estribaciones norteñas de la Sierra Madre Occidental, Desierto subtropical alto chihuahuense, Desierto chihuahuense, Serranías bajas coahuilenses, Sabana tamaulipeca seca y Sabana tamaulipeca baja.

Cfr. INEGI. RESULTADOS DEFINITIVOS. VII CENSO EJIDAL. Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas. México. INEGI. 1994 Calvin V., Javier. Incidencia de las Actividades Agrícolas sobre la Calidad de las Aguas Subterráneas. En AGUAS SUBTERRANEAS. Cuadernos de CIFCA. Madrid, CIFCA-PNUMA. 1979. Pp. 57-80.

Torres, C. El cultivo de los cítricos. En IFOAM 2/89. Barcelona, 1989

Society of Chemical Industry. FUNGICIDES IN AGRICULTURE AND HORTICULTURE. Chicago, 1961

McGRAW-HILL. ENCICLOPEDIA OF ENVIROMENTAL SCIENCE. New York, McGraw-Hill, 1974. Pp. 127-128 y 263-268

APPLEGATE, H., A. GONZALES y M. MOSSING. Insecticidas Cloroorgánicos en El Paso-Ciudad Juárez. Mimeo. México, 1986.

Cfr. Nota 3. INEGI indica que el 85% de las tierras de riego y el 66% de las de temporal utilizan fertilizantes.

Las proporciones varían segun los años. Comisión Nacional del Agua. Además: MUMME, STEPHEN P. APPORTIONING GROUNDWATER BENNEATH THE U.S.-MEXICAN BORDER. Research Report 45. Center for U.S.-Mexican Studies. University of California. La Jolla. 1988.

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