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de Ecologica
A pesar de la radical transformacion que ha sufrido la antigua cuenca lacustre, donde se asienta la ciudad de México, todavía prevalecen algunos ríos y presas de las cuales se obtiene agua derivada de manantiales y corrientes pluviales y que abastecen la urbe. Estos aportes superficiales contribuyen con solo 1.2 metros cubicos por segundo, equivalentes al 1.7% de la demanda total.
Los cambios en las fuentes de abastecimiento de agua han sido impresionantes. Una ciudad creada sobre el agua, como lo fue la Gran Tenochtitlán, paso a depender a partir del siglo XVI de los manantiales superficiales. De los de Chapultepec, Santa Fé, el Desierto de los Leones y Xochimilco, entre otros, se abastecio la ciudad hasta fines del siglo XIX y principios del presente.
Pero en menos de 100 años, todos ellos pasaron a ser marginales, recurriéndose a fuentes subterráneas o cuencas lejanas que han provocado, como vimos, fuertes impactos en el subsuelo y en las regiones abastecedoras. Los aportes superficiales de los ríos que todavía existen no rebasan el 2% del abasto pero son paradojicamente el agua más limpia, más barata y la que menores daños ecologicos provoca. Todavía se cuenta con tres grandes ríos y algunos arroyos de menor caudal:
Uno de ellos es, el Magdalena antiguamente uno de los ríos más caudalosos y largos; en otras épocas abastecio de agua a los actuales viveros de Coyoacán y alimento las corrientes del río Churubusco. Su afluente nace en la Sierra de las Cruces; como algunos tramos fueron convertidos en calles y avenidas (río Magdalena y Paseo Chimalistac), apenas le quedan 21.6 kilometros de cauce. Conducen todavía agua cristalina; corresponden al tramo llamado ìLos cuatro dinamosî, en la Delegacion Magdalena Contreras, empleados hasta los años treinta como generadores de energía para la industria textil.
De su caudal, a la altura del primer dinamo, se desvía un volumen ínfimo de (entre 170 y 200 litros por segundo), que es potabilizado en la planta denominada Magdalena, construida a la orilla del río. El volumen potabilizado y distribuido en la parte sur de la ciudad representa en época de lluvias 5% del caudal y alrededor de 25% en época de estiaje. El resto se canaliza directamente al drenaje. Su cauce deriva en la presa Anzaldo, ubicada en el Pedregal de San Angel. De ahí, a través del Interceptor Poniente, va por el Tajo de Nochistongo hasta el Golfo de México.
Con la expansion de la ciudad al poniente, las áreas aledañas a su cauce fueron urbanizadas y su cuenca ocupada como drenaje de descargas residuales. Así de simple fue como exterminamos los demás ríos de la ciudad. Un esfuerzo sin precedentes por recuperar algunos tramos del Magdalena se hizo en la administracion pasada. Con tal proposito, a lo largo de 7 kilometros se construyeron drenajes marginales a fin de eliminar dichas descargas.
En una visita realizada en octubre pasado a algunos tramos recuperados, se pudo comprobar nuevas descargas residuales al cauce; provenían tanto de casas habitacion como de algunos drenajes publicos. En una parte del cauce recuperado en la colonia La Concepcion (calle Juan Alvarez), fue conectado uno de los afluentes del río Eslava, altamente contaminado, proveniente de la Sierra del Ajusco y de los asentamientos ilegales aledaños a San Nicolás Totolapan.
Aunque está garantizada la calidad del agua del río Magadalena que se potabiliza, es cuestionable no aprovechar el caudal restante. La construccion de un drenaje paralelo al cauce no ha logrado eliminar las descargas sobre el río. Así, poco ha servido invertir considerables recursos en ello, si no se toman acciones más drásticas frente a los antiguos o nuevos aportes residuales. Además, ¿para qué recuperar 7 kilometros del río, si de todos modos el agua limpia se canaliza directamente al drenaje? En 1988 se propuso construir una presa aledaña al cauce para almacenar y aprovechar dicha agua, pero no es prioritaria en los presupuestos publicos. Un documento oficial publicado en 1990 decía: ìAdicionalmente se construirán las presas de almacenamiento Magdalena y Eslava para un mejor aprovechamiento del agua de lluvia...ì. A casi 8 años, todavía no se inician tales obras.
Una de las presas sobrevivientes con agua limpia es Madin, considerada modelo de todas las existentes en el Valle de México, pues conserva aun sus propositos originales: regular los caudales (avenidas) del río Tlanepantla y potabilizar parte de su volumen almacenado. Inaugurada en 1980, tiene una capacidad límite de 25 millones de metros cubicos, aunque solo almacena 13 millones, precisamente previendo que caudales mayores. Una parte mínima de dicho volumen (de 540 a 600 litros por segundo) se bombea a la planta potabilizadora para ser distribuida a la red municipal.
Aquí, como en el caso del río Magdalena, los excedentes del agua no utilizada para los fines hidráulicos mencionados, se conducen al Interceptor Poniente, mezclándolos con las aguas del drenaje. En ambos casos, la unica justificacion que encontramos de tal desperdicio son los beneficios que tiene el distrito de riego de Tula y El Mezquital. Como se sabe, el líquido que expulsa la ciudad a través de sus drenajes es utilizado para la agricultura en aquella region. De esta manera, los aportes de agua limpia reducen la proporcion de la residual, aminorando probablemente los riesgos que implica la concentracion en el caudal de contaminantes toxicos y de otro tipo.
La presa Madín tiene ya los mismos problemas que aquejan a las otras que almacenan agua residual. La urbanizacion alcanza sus contornos y amenaza verter ahí sus descargas. Un constante monitoreo para evitar que ocurra tal cosa dependerá de la dimension de dicha urbanizacion en los alrededores de la presa y a lo largo del cauce del río Tlanepantla. Previendo tal urbanizacion, se construyen dos colectores marginales que seguramente disminuirán el riesgo de contaminar la presa. De urbanizar la zona sin los controles adecuados, la planta potabilizadora tendría que transformar radicalmente sus sistemas de tratamiento, lo que implica mayores costos para continuar utilizando para consumo doméstico el agua citada.
Otros ríos de la cuenca alrededor de la ciudad conducen, principalmente en época de lluvia, afluentes no aprovechados o bien contaminados por descargas residuales de asentamientos humanos. En el oriente, una parte del afluente de los ríos Chapingo y Coatlinchan se utiliza para recargar loso mantos acuíferos mediante presas y gaviones. Pero otra parte se descarga en los drenajes de las áreas urbanizadas. En la Sierra del Ajusco, por ejemplo, las corrientes pluviales del arroyo Monte Alegre, descienden hasta los antiguos manantiales llamados Fuentes Brotantes, pero con ciertos grados de contaminacion producto también de descargas residuales no controladas.
Otro río que aporta todavía agua limpia es el llamado del Santo Desierto, en el Bosque del Desierto de los Leones. Su agua limpia proviene de algunos manantiales ubicados en las partes altas; pero como otros más, al entrar en contacto con áreas urbanizadas se vierten sobre el agua limpia los drenajes de agua negra.
A pesar de todas las majestuosas obras descritas, la ciudad parece no
saciar su sed. No ha sido suficiente secar ríos y manantiales, suprimir
veneros y cascadas, asfaltar miles de kilometros de áreas verdes,
afectar la agricultura en regiones distantes y, desviar el cauce completo
de ríos, para seguir abasteciendo de líquido a la gran metropoli,
que prosigue su desmedido crecimiento.
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