Ecoturismo


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Ecologica - Las Selvas Tropicales
Un modelo asociativo, el mecanismo para dar respuestas locales a problemas globales
por Silvia del Amo

El reto de la conservación de los recursos naturales es especialmente complicado en los países en vías de desarrollo, donde la influencia de las políticas de crecimiento que vienen del exterior, la presión demográfica interna, el carácter heterogéneo de su población y la gran diversidad de los ecosistemas, provocan el deterioro y destrucción de vastas áreas.

Un programa orientado a la conservación, restauración, manejo y uso de los recursos tropicales, con valor agregado producido localmente, requiere un enfoque integral, interdisciplinario. Y, sobre todo, de respeto mutuo entre campesinos y técnicos y entre este binomio y las autoridades. En este contexto se debe contar con una perspectiva histórica sobre lo ocurrido en el trópico a lo largo del tiempo.

 

¿Cómo se ha percibido el trópico desde afuera?

La que tuvieron los colonizadores fue ambivalente. Reconocían la exuberancia y riqueza de sus entornos naturales, pero tenían una visión corta sobre sus pobladores, viendo sólo la pobreza y "el primitivismo" de sus habitantes. Esta ambivalencia se da, al calificar al ecosistema y descalificar de entrada a sus habitantes. (Esteva et al, 1994).

Cinco siglos después, esta visión sigue imperando entre los tomadores de decisiones nacionales e internacionales. De esta percepción se deriva la conversión "civilizadora" de los habitantes de las zonas tropicales, con el fin de protegerlos y aprovechar su entorno natural. Esto no ha desaparecido, solo ha cambiado de manos:

1. Hace cinco siglos fue la conquista española.

2. Después, la imposición del modelo norteamericano de las cuencas hidrológicas del Valle del Tennessee, en el manejo de las cuencas del Papaloapan, Grijalba-Usumacinta, Uxpanapa, Edzná, etc., (Restrepo et al., 1994 ).

3. Luego, la globalización, que ha producido en los países en vías de desarrollo un incremento anual de miles de personas a las filas de la pobreza en las áreas rural y urbana.

4. Ahora en la globalización se lleva el estandarte del "desarrollo sostenible", cuyas tres partes fundamentales: la biológica, la económica y la social, obedecen a arreglos diferentes:

- En el punto biológico, se refleja la inversión de grandes financiamientos internacionales en las áreas protegidas representativas de diferentes ecosistemas.

- En el económico, favorece a unos pocos en nombre de la creación de empleos y espera la derrama económica hacia los estratos más pobres de la población.

- En lo social, el modelo se basa en la escasez de medios económicos y fines limitados y en la descalificación de sus habitantes, especialmente de las zonas rurales.

 

Otra forma de abordar el problema.

En México, con una población rural tan desencantada, engañada y desilusionada, el problema de la pobreza no es puramente económico, sino cultural y social. Para lograr la confianza que contrarreste ese desencanto de la sociedad, es necesario identificar el elemento que cohesione al grupo, que rompa ese individualismo fabricado e impuesto desde afuera.

Una estrategia con estas características, organiza a las poblaciones en la búsqueda de oportunidades y horizontes, a partir de sus condiciones y capacidades. Este es el camino para establecer una corresponsabilidad social, sustituyendo al paternalismo que tantos estragos ha producido en nuestro país.

Esta es la estrategia global que el Programa de Acción Forestal Tropical está desarrollando, para atender los problemas de los recursos forestales en las selvas de México. Se basa en dar soluciones a problemas globales, mediante microproyectos que responden a proposiciones de los campesinos, que al multiplicarse aumenten la cobertura de acciones puntuales en la zona y que en conjunto contribuyan a la construcción de un modelo para el desarrollo de los trópicos, mediante el uso diversificado de los recursos naturales, rescatando la experiencia, el conocimiento y la imaginación de las comunidades.

Otra característica de la estrategia es que se trabaje con y para la gente, en un proceso que no sólo requiere de crecimiento económico, sino que enfrente la escasez, la falta de capacitación y de opciones técnicas de los campesinos y de la organización social. Con acciones en esta dirección, se modificará la opinión de que los eternos culpables de la desforestación son los campesinos.

La solución del problema de la conservación, haciendo un uso sostenible de los recursos, corresponde al gobierno federal y estatal, por lo que un esquema posible debe contemplar la corresponsabilidad entre el Estado, la sociedad civil organizada, los grupos campesinos y la iniciativa privada. Es a través de esta alianza como se logrará la solución permanente local y oportuna a estos problemas.

En el trópico se han invertido millones de dólares a nivel mundial para su protección y conservación. El resultado evidente y paradójico de estos esfuerzos provocó una mayor desforestación. ¿Qué está pasando?, al parecer estamos interesados en un solo aspecto: la pérdida de la biodiversidad y no en la serie de efectos que conllevan al deterioro de la cobertura forestal: la erosión del suelo, la alternancia de los ciclos del agua, la pérdida de opciones de manejo y cultivo y, el cambio climático global, entre otros.

Esta visión unilateral busca solo la conservación de grandes zonas forestales, ya que los países desarrollados y las agencias financieras señalan a las áreas protegidas como prioridad. Bajo este esquema el escenario futuro será un conjunto de pequeñas islas en un mar de deterioro. Una solución a lo anterior, es apoyar un programa fuera de las áreas protegidas, que atienda los intereses de la población local mediante programas de manejo, restauración y reforestación con apoyos puntuales, y en donde la responsabilidad de los diferentes sectores de la sociedad dé soluciones locales, que eviten la presión de la población sobre los ecosistemas tropicales.

 

¿Cómo ofrecer oportunidades a la población rural?

El problema fundamental del medio rural es la falta de oportunidades; el grueso de la población no tiene acceso a ellas. Oportunidad en el campo mexicano significa que la gente participe activamente, que se revalore el trabajo campesino y que se disponga de herramientas que les permitan tomar las decisiones correctas para alcanzar el desarrollo, progreso y bienestar, entendido esto como calidad de vida. Para alcanzar lo anterior, es necesario considerar a la población local en su propio entorno, con sus tradiciones y costumbres, evitando insumos inútiles, sin crearles nuevos hábitos ni comportamientos, ampliando sus alternativas y su poder de decisión en aquello que les afecta. Finalmente, darles la opción para cambiar en su propio contexto hacia un desarrollo autogestivo.

Un esquema así, lo que realmente ofrece son oportunidades para el cambio con responsabilidades para todos los que quieran intervenir; a su vez, es lo suficientemente flexible para trabajar con grupos étnicos y mestizos, aplicando sistemas de uso de recursos diferentes.

Los resultados después de cuatro años de labor en el PROAFT son muy positivos en aspectos cualitativos del área social, tales como confianza y credibilidad, un alto grado de compromiso, una enorme creatividad e innovación en los grupos locales y un efecto multiplicador; otros tantos en el área técnica, como son una mayor integralidad y sostenibilidad en el manejo de los recursos, la disminución en el uso de agroquímicos y una promoción de la diversidad biológica en sistemas manejados. En cuanto a las alianzas tripartitas, hay algunos proyectos excelentes, que por sí solos justifican la inversión realizada, y coadyuvan a la multiplicación de la experiencia.

No todo es color rosa: hubo algunos proyectos que no funcionaron, sea porque los campesinos se desorganizaron, sea porque el grupo asesor no cumplió como se esperaba. Incluso se dieron tres casos de franca corrupción de un representante campesino y de dos asesores técnicos.

Un problema es la restricción financiera, pues la competencia en el mercado de proyectos es durísima; cada vez son mayores las exigencias de los organismos contribuyentes y un buen número de agencias sólo apoyan proyectos a un año con cantidades pequeñas, de modo que es difícil plantear operaciones de largo plazo, esenciales en la búsqueda de alternativas sostenibles.

Se pueden apreciar los logros de las alianzas tripartitas en ámbitos como el silvopastoril, el manejo de selvas y de acahuales enriqueciéndolas con el cultivo de palma camedor, con vainilla, con café orgánico; árboles maderables, las plantaciones de árboles productores de insecticidas botánicos; el establecimiento de pequeñas reservas celulares forestales campesinas, la cría de iguanas, la estabilización de la milpa para evitar su carácter itinerante, la cría de abejas nativas melipona y el cultivo de especies melíferas; el rescate y la plantación de especies nativas de uso múltiple.

Del análisis de todas estas iniciativas surgen algunas preguntas.

Los resultados hasta ahora obtenidos parecen tener viabilidad ecológica, tecnológica, económica y cultural pero demostrarlo resulta complicado.

¿Qué se debe hacer para pasar de la escala micro a una mediana, significativa en términos de superficie protegida o restaurada, de beneficio económico relevante para un número importante de campesinos? ¿Se puede incidir en la política nacional para extrapolar las mejores realizaciones, las que ya estén disponibles en sus referencias ecológica, económica y cultural. Y para desalentar acciones que fueran contrarias a la sostenibilidad?

Dados estos cuestionamientos, los retos crecen para este programa.

1. Se requiere sistematizar la información, pasar del nivel descriptivo a una organización, estructuración y profundización del análisis de resultados.

2. Como base económica para la multiplicación de experiencias, es indispensable una estrategia de recaudación de fondos. En cuanto al destino de los mismos, si bien siempre será necesario el financiamiento de algunos proyectos a fondo perdido, una vez que los proyectos se identifiquen como rentables deberán pasar a la categoría de créditos blandos y normales, para que pueda pensarse en magnitudes considerables.

3. Finalmente, la incidencia en las políticas de gobierno es particularmente difícil, aunque un primer nivel podría ser aprovechar los programas abiertos a iniciativas locales, como Alianza para el Campo, Empresas en Solidaridad, Produce, Procampo, Fondos Regionales, y otros.

Algunos de los programas operan con créditos blandos, otros son mixtos, de aportaciones en efectivo por el donante y el donatario, y finalmente otros son a fondo perdido, frecuentemente sujetos a concurso.

Enfrentar semejantes retos requiere una gran dosis de imaginación y la energía social de todos los grupos campesinos y sus asesores, y de muchos otros en el futuro, para la formulación, negociación y ejecución de proyectos y finalmente para la práctica de una actividad agropecuaria que permita obtener bienestar a esta generación y a muchas más. Cuando esto se logre, se habrá construido una alianza solidaria entre la sociedad y la naturaleza.

La autora es Directora Ejecutiva del Programa de Acción Forestal Tropical.

 


Formación de promotoras campesinas, en las Margaritas, Chiapas
Víctor Caballero

En este municipio fronterizo, se trabaja con varias comunidades. El proyecto se origina cuando CETAMEX, A.C. inicia actividades en la zona con refugiados guatemaltecos. En 1970 llegaron campesinos de diferentes partes de Chiapas y por decreto presidencial empezaron a poblar la selva. El ejido más antiguo es Nuevo Jerusalén; son personas de Los Altos, de habla tzeltal, algunos hablan español.

Los ejidos de Las Nubes, La Fortuna y Gallo Giro, se formaron en 1977, con originarios de la Sierra Madre de Motozintla, de Chicomuselo, de Comalapa y La Trinitaria. Son de la etnia mam, aunque ya nadie habla su lengua. A petición de personas de los ejidos mencionados, se les empezó a entrenar en el manejo de hortalizas.

En 1992 el Programa de Acción Forestal Tropical, sacó una convocatoria para apoyar proyectos con un ingrediente de uso y conservación de los recursos y donde los beneficiarios directos participaran activamente.

El proyecto de "Formación de promotoras para el uso adecuado de solares en Las Margaritas, Chiapas" se aprobó. Buscaba solucionar el problema de la alimentación, ya que solo tenían para comer frijol y maíz. En forma paralela, se han tocado temas sobre la conservación del medio, la importancia de los árboles y otros recursos, y se hizo un diagnóstico. Las áreas de acción propuestas son:

1. La técnica, donde los temas tratados son hortalizas familiares, plantación de árboles, abonos orgánicos, control natural de plagas y manejo de animales domésticos;

2. La organización y participación de las mujeres como un elemento importante en el desarrollo de las comunidades.

Las actividades se iniciaron en 1993 con 76 mujeres de Las Nubes, Gallo Giro, Nuevo Jerusalén, el Edén y Maravillas Tenejapa. La dinámica del trabajo promocional se concibió como un proceso en el que se podrá incrementar el número de personas únicamente cuando estén convencidas y se apropien de las diferentes técnicas que les dan resultado.

En 1994 con el conflicto chiapaneco se separan del grupo dos comunidades, la de Maravillas Tenejapa y la del Edén, por ser zona de peligro. Esto impidió realizar el seguimiento. Con las tres restantes se continúo el trabajo en forma exitosa, no obstante las características de las poblaciones: una es indígena, de origen mam, y las otras dos son mestizas y pertenecen a grupos religiosos diferentes. Las tres congregaciones siguen organizadas, trabajan bien en producción de hortalizas con métodos orgánicos y el manejo adecuado de sus animales domésticos.

El grupo de mujeres participantes cuenta con el reconocimiento en cada una de sus comunidades y colabora toda la familia. Algo fundamental de este proyecto es que, a pesar de encontrarse en la zona de conflicto, de tener diferentes simpatías por las partes involucradas y de las diferencias religiosas que tantos problemas han causado en Chiapas, se haya podido: trabajar con Testigos de Jehová que no hacen proselitismo, tender puentes de comunicación entre comunidades de orígenes diferentes y lograr espontáneamente una ayuda mutua entre indígenas y mestizos

Sin duda ésta es una lección que los grupos de mujeres dan, no sólo al conflicto chiapaneco, sino a todo México, a través de una experiencia de colaboración, tolerancia e intercambio de experiencias. El reconocimiento del trabajo de las mujeres, ha hecho que se conviertan en promotoras del cambio, en la conciencia ecológica y forestal de las comunidades y en ser el vehículo por el cual las autoridades canalizan árboles para reforestar. Se tiene el ejemplo de Nuevo Jerusalén y Gallo Giro: en la asamblea ejidal los hombres decidieron prohibir la quema de la milpa e ir introduciendo abonos verdes, de uso permanente, y estabilizar la milpa nómada.

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